
ABC de olivas
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Por Alejandro Iglesias
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El** Cabernet Sauvignon**, con su cuerpo robusto y taninos firmes, es un vino versátil que puede** elevar nuestras comidas a otro nivel**. Este tinto se caracteriza por sus notas de frutas negras como la grosella y el arándano, junto con matices de pimiento verde y pimienta negra. En Argentina, el Cabernet Sauvignon se ha convertido en una cepa destacada, y su intensidad lo convierte en el compañero ideal para una gran variedad de platos típicos y fáciles de preparar.
El clásico maridaje de un buen bife de chorizo con Cabernet Sauvignon** es infalible**. Este corte, con su grasa bien distribuida, suaviza los taninos del vino, realzando sus notas frutales. Para lograr un equilibrio perfecto, recomendamos servir la carne entre término medio y jugoso, idealmente** a la parrilla o grillado, para aportar esos sabores ahumados que complementan la estructura del vino**.
Según los franceses, el cordero es el maridaje perfecto para el Cabernet. Aseguran que esta carne se **complementa como ninguna con la acidez y taninos del vino **y no es necesario recurrir a cocciones muy sofisticadas. Por ejemplo, con romero, salvia y tomillo alcanza para resaltar las notas frutales del vino y si sumamos alguna fondo de cocción, caldo o salsa todo será armonía.
Las hamburguesas también son una excelente opción. Para maximizar el maridaje podemos optar por bife de chorizo para la preparación con una mostaza rústica en la preparación de la carne. Luego una salsa barbacoa, sin dudas, sumará y si pensas en agregar quesos los mejores serán los intensos o ahumados. No podrá faltar el bacon para asegurarnos un plato irresistible que realza las características del Cabernet Sauvignon.
Aquí nos encontraremos con una textura cremosa ideal para el Cabernet Sauvignon. La acidez del vino corta la untuosidad del plato, mientras que su estructura equilibra la suavidad del arroz y el carácter terroso de los hongos se combinan con los matices minerales y especiados del vino.
Una selección de quesos madurados como Brie, Roquefort, Cheddar, Gouda o Gruyere, es un acompañamiento ideal para el Cabernet Sauvignon. Estos quesos, con su alto contenido de grasa, suavizan los taninos, mientras que sus sabores intensos resaltan las notas frutales del vino.
El Cabernet Sauvignon puede maridar con postres, especialmente con aquellos de chocolate negro. La intensidad del chocolate resalta las frutas oscuras del vino, mientras que la dulzura del postre suaviza sus taninos, creando un final perfecto para una comida memorable.
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