ABC de olivas

Cada variedad propone aromas, intensidad y usos distintos en la cocina.

Por Iglesias Alejandro

27 de Agosto de 2026

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Pensar que todos los aceites de oliva saben igual es como creer que todos los vinos tintos tienen el mismo plan de vida. En la copa, nadie confunde un Malbec jugoso con un Pinot Noir delicado o un Cabernet Franc herbal. En el plato pasa algo parecido: la aceituna manda, el productor interpreta y el aceite cuenta su propia historia.

El aceite de oliva virgen extra no cambia sólo por la marca. Cambia por la variedad, el lugar donde crecen los olivos, el momento de cosecha, la molienda y el criterio del elaborador. Para un amante del vino, esta lógica suena familiar. Hay variedades suaves, verdes, amargas, picantes, frutadas o intensas. Elegir una u otra puede transformar una ensalada, una carne, una pasta o unas papas al horno con vocación de gloria.

Arbequina: suavidad con pulso gastronómico

Muchos consumidores empiezan por la Arbequina porque entrega aceites amables, frutados y fluidos. Suele recordar a manzana, almendra fresca y frutas maduras, con amargor bajo y picor moderado. Funciona muy bien con pescados blancos, huevos, quesos frescos, ensaladas delicadas, mayonesas caseras y repostería. Un bizcochuelo con buen aceite de Arbequina puede hacer que la manteca mire desde la tribuna con cierta preocupación.

Arauco: carácter argentino en estado líquido

La Arauco ocupa un lugar especial en Argentina. Esta variedad suele entregar aceites con perfil verde, herbal y expresivo, con notas que pueden recordar a hoja de tomate, pasto fresco, alcaucil o hierbas. El cocinero que busca carácter encuentra en Arauco una aliada poderosa. Va muy bien con carnes grilladas, vegetales asados, empanadas, legumbres, panes de masa madre y platos con ajo, tomate o hierbas. Tiene energía, marca presencia y pide platos con algo para decir.

Frantoio y Picual: verdes, firmes y versátiles

Frantoio, de origen italiano, suele aportar aceites elegantes, frutados, herbales y con buen equilibrio entre amargor y picor. Picual, variedad española de gran fama, ofrece perfiles más verdes, intensos y persistentes.

Ambas variedades trabajan muy bien con pastas, bruschettas, verduras al horno, pollo, hongos, quesos semiduros y platos de cuchara. También brillan al final de la preparación: una cucharada sobre una sopa de calabaza o unas lentejas cambia el volumen del plato sin pedir permiso.

Coratina, Manzanilla y Changlot: intensidad para paladares curiosos

Coratina suele entregar aceites robustos, con amargor y picor marcados. Manzanilla puede dar perfiles frutados y armónicos, según origen y cosecha. Changlot aporta aceites con buena estructura y personalidad, muchas veces buscados por quienes disfrutan estilos con más agarre. Estos aceites intensos acompañan carnes, quesos curados, vegetales braseados, pizzas, papas doradas y platos con legumbres. También sirven para terminar una carne al plato o una focaccia recién salida del horno. El aceite entra al final y deja su firma.

Blends: el arte del mezclar y potenciar

Muchos aceites de oliva virgen extra no nacen de una sola variedad, sino de una mezcla. En el mundo del aceite se los puede llamar blend, corte o coupage, y la lógica se parece mucho a la del vino: el productor combina variedades para lograr equilibrio, complejidad y un estilo más preciso. Una Arbequina puede aportar suavidad y fruta madura. Una Arauco puede sumar intensidad verde y picor. Una Frantoio puede ordenar el conjunto con elegancia. Una Coratina puede dar estructura y persistencia. La mezcla bien pensada no tapa el origen: lo afina. El dato clave para el socio Bonvivir: si la etiqueta dice “aceite de oliva virgen extra”, la mezcla sigue perteneciendo a la categoría más alta. No hay que confundir un virgen extra blend con una etiqueta que dice sólo “aceite de oliva”, categoría que puede incluir aceite refinado y ofrece menor expresión aromática.

Tip práctico: en un blend, conviene mirar la ficha de cata antes que obsesionarse con una variedad. Si el perfil indica suave, medio o intenso, ahí aparece la pista más útil para decidir el plato. Elegir por variedad, comer con más intención

Conocer variedades de aceituna ayuda a comprar mejor y cocinar con más puntería. Arbequina acaricia. Arauco empuja. Frantoio equilibra. Picual marca el paso. Coratina enciende la mesa. La próxima vez que abras una botella de aceite de oliva, probala antes de usarla. Olela, sentí su textura, buscá el amargor y el picor. Después decidí el plato. Ahí empieza el lujo cotidiano: no cocinar con “aceite”, sino elegir qué aceite merece cada comida.

En esta búsqueda por conocer mejor el aceite de oliva también surgen propuestas que invitan a explorar sus distintas variedades. BONVIVIR cuenta con una nueva suscripción pensada para descubrir aceites de oliva virgen extra de Argentina: cada entrega trimestral incluye tres aceites de 500 ml, seleccionados por un panel de cata, junto con su ficha técnica y sugerencias de maridaje. Una manera de acercarse a la diversidad del mundo del aceite y de encontrar, entre tantas opciones disponibles, aquellos que mejor se adaptan a cada mesa.

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