Cómo catar un vino: el color

Analizar la calidad de un vino es una tarea simple. A continuación tips para no fallar en el intento.

BONVIVIR

30 de octubre de 2015

Notas:

 

Todo amante del vino sueña con interpretar que hay en su copa. De qué cepa se trata, si se utilizo roble o no, de dónde es el vino y muchas cosas más.

 

En un principio la tarea parece imposible, sin embargo es más fácil de lo que imagina. Sólo es cuestión de paciencia, estudio y descorches. A partir de hoy Bonvivir te comparte herramientas y consejos para convertirte en un experto de la degustación.

 

Degustar o catar. A simple vista estos termino son sinónimos pero no es así. La diferencia está en el conocimiento. Cualquier persona tiene habilidades para degustar y poder concluir si un vino le gusta o no. Sólo quiénes aplican el procedimiento profesional y se valen del conocimiento necesario podrán arribar a conclusiones objetivas de la bebida más allá de sus gustos. Esto último es catar. Por lo tanto primero compartimos cuáles son los pasos a seguir para catar un vino.

 

La cata consta de tres instancias: vista, nariz y paladar. Hoy nos ocuparemos del color.

 

Fase visual. En esta instancia se evalúa el color del vino, su brillo, limpidez y profundidad. Esta información permite concluir qué cepa hay en la copa, su antigüedad o edad, proceso de elaboración, origen y sanidad.

 

Para apreciar el color del vino es necesario inclinar la copa ante de un fondo de color blanco. Solo así es posible asegurar siempre un mismo patrón de contraste.

 

Lo primero a observar es su limpidez y brillo, aspectos que determinan su sanidad. Un vino en buen estado siempre se presenta brillante, eso es señal de vivacidad. Un vino opaco puede no estar en sus mejores condiciones. En cuanto a la limpidez, en el caso de encontrar partículas en suspensión hay que comprobar si son ajenas al vino o borras. En el último caso es posible que el vino haya sido embotellado sin filtrar y esto no implica ningún defecto.

 

En cuanto al color hay que destacar que los vinos blancos se analizan de modo diferente a los tintos.

 

En el caso de los vinos blancos el color se aprecia en el centro de la copa. Sus matices pueden variar de cristalino con leves reflejos verdosos (vino joven) a amarillo con tonos dorados (vino de cierta edad) o amarillo dorado intenso (para blancos añejos).

 

Mientras tanto en los vinos tintos observaremos el color en la parte superior, donde el vino dibuja la forma de una lengua. Allí apreciaremos los diferentes colores y tonalidades que cada cepa ofrece. Podremos notar los rojos de tintes violáceos (vinos jóvenes), los color rubí de reflejos granate (vinos de cierta evolución)o los rojo teja-ladrillo (tintos añejados).

En estos vinos de color es muy importante también la profundidad y concentración. Un forma de comprobarlo es pasar la mano entre la copa y el fondo de color blanco. Si el vino permite ver nuestros dedos hablaremos de baja profundidad mientras que si se hace dificultoso ver la silueta de la mano estaremos ante un vino profundo.

 

De cepas y estilos. Cada varietal tiene un color o tonos característicos que permiten identificarlos. Por ejemplo, el Malbec se destaca por sus tonos violáceos mientras que el Cabernet Sauvignon tiene su color rojo rubí. Y lo mismo sucede con los blancos, mientras que los Chardonnay cuentan con tonos siempre amarillentos el Sauvignon Blanc es algo verdoso de joven.  Pero para comprender esto es necesario descorchar y así comprobarlo.

Es quizás la información mas complicada de comprender. El ejercicio lleva a pensar primero en climas cálidos y luego en climas fríos, en los primeros la intensidad solar siempre supone colores mas intensos y brillantes. Con esta información y la que se puede obtener en las fases restantes, gustativa y olfativa, la practica permite completar la conclusión.

 

Las lágrimas. Mucho se habla de las siluetas que los vinos dibujan en las paredes de las copas. Estas, también denominadas piernas, se producen según la densidad del vino y la clave es la concentración de alcohol y/o azúcar residual. A mayor presencia de alcohol o azúcar el vino es mas denso y por lo tanto sus lágrimas mostraran un descenso más lento. Este dato también suma a la conclusión de origen ya que los vino originarios de climas cálidos suelen ser más alcohólicos que los de clima frío.

 

 

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