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Viejos mitos sobre el vino

<!DOCTYPE html><html><head></head><body><p>Con frecuencia escuchamos varios mitos sobre el consumo del vino y aquí desmitificamos algunos.</p></body></html>

Verónica Gurisatti

31 de enero de 2015

Notas:

 

Por Verónica Gurisatti

 

En el mundo del vino existen muchos viejos mitos que seguramente alguna vez hemos escuchado y que aunque no son del todo ciertos se fueron convirtiendo con el tiempo en creencias populares. Si bien son errores comunes de información que hay que corregir, lo más importante que hay que saber es que el vino no es sólo para expertos sino para todo aquel que aprecie su sabor. Y como se dicen tantas cosas desde que engorda o que es afrodisíaco hasta que da dolor de cabeza, conviene consultar a los especialistas para evitar afirmaciones falsas. Aquí, siete mitos que hay que desmitificar.

 

Los tintos se beben a temperatura ambiente y los blancos bien fríos

Aunque esta idea no es necesariamente mala la interpretación casi siempre lo es. La mejor manera de disfrutar de tintos jóvenes es entre 15 y 16 grados por eso lo ideal es ponerlos en la heladera durante unos 5 a 15 minutos antes de consumirlos. Los tintos más complejos se beben a 17 grados y los blancos en general entre 10 y 12 grados ya que los pequeños matices no se aprecian bien cuando están demasiado fríos.

 

Al oler el corcho sabemos si el vino está en buen o en mal estado

El corcho huele a corcho y no da una indicación certera del estado del vino, sólo se observa para hacer un examen visual rápido. ¿Qué buscamos al mirar el corcho? Por un lado debe estar limpio porque si tiene manchas de vino a lo largo significa que el vino sufrió filtraciones de aire y puede tener alguna alteración. Por otro lado su longitud y su textura reflejan su calidad y a mejor calidad del corcho, mejor calidad del vino.

 

Los vinos blancos producen dolor de cabeza

Todas las bebidas alcohólicas consumidas en exceso producen un fuerte dolor de cabeza durante unas horas, pero hay algunos vinos blancos en los que después de beber una copa se siente una puntada en la sien y esto se debe a que tienen mayor concentración de anhídrido sulfuroso, un antioxidante que se usa en todos los vinos pero más en los blancos para evitar segundas fermentaciones y conservar la transparencia y el color.

 

Las lágrimas del vino indican su calidad

Al agitar la copa y luego dejarla quieta, observamos que una fina capa transparente del vino se pega en el interior del cristal y empieza a gotear hacia abajo muy lentamente. Son las lágrimas, una pequeña cantidad de alcohol y agua que se adhiere a la superficie del vidrio y mientras el alcohol se evapora, el agua gotea de regreso hacia el fondo de la copa. Esto no es una medida de la calidad sino de la graduación alcohólica.

 

Absolutamente todos los vinos mejoran con la edad

En realidad un número muy pequeño de vinos tienen la estructura adecuada para soportar el envejecimiento y la mayoría de los vinos se hacen con la intención de abrirse dentro de pocos años. La pequeña cantidad de vinos que reúnen los mayores premios son los que tienen varios años de crianza (por su alta complejidad) y esos son los vinos de guarda, generalmente llamados reserva o gran reserva.

 

Es necesaria una copa diferente para cada tipo de vino

Este es un mito que fue desacreditado hace mucho tiempo, lo ideal es una copa en forma de tulipa de vidrio o cristal fino con los bordes hacia adentro para concentrar el aroma en la nariz y con un tamaño mediano para poder girarla y oxigenar el vino más rápido, pero las distintas formas de las copas no son verdaderamente necesarias, lo importante es que sean de buena calidad y que el borde sea soplado a boca (no redondeado).

 

La fruta que se usa para describir el vino se usa para producirlo

El vino está hecho a partir de diferentes variedades de uva que a veces figuran en la etiqueta (y a veces no) y no a base de las frutas que se usan para describirlo como por ejemplo ciruelas, cerezas, frambuesas, etc. Cuando aparecen los nombres de estas frutas en la contraetiqueta de una botella no quiere decir que fueron usados en la producción sino que el productor describe el sabor del vino similar a estos componentes.

 

Champagne, Borgoña, Burdeos y Jerez son variedades de uva

Debido a un sistema de etiquetado confuso que funciona en Europa desde hace siglos es un error común en el que caen la mayoría de los consumidores de vino. Países como Francia, España, Italia y Portugal entre otros, limitan la producción de variedades de uva en su área y para que una bodega reciba la aprobación legal y la etiqueta de su vino, debe hacerlo en la forma que manda la organización que supervisa la producción allí.

 

 

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