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Tintos de corte, vinos de diseño

<!DOCTYPE html><html><head></head><body><p>También llamados genéricos, assemblages o blends, son la máxima expresión del talento en la enología.</p></body></html>

Verónica Gurisatti

19 de mayo de 2014

Notas:

 

Por Verónica Gurisatti

El arte de unir distintas variedades de uva para hacer un gran vino fue durante años uno de los grandes diferenciales de los vinos europeos, pero actualmente nuestro país ganó mucho terreno y está logrando grandes vinos de corte nuevos. Por eso hoy se observa una especie de revival donde la Argentina pasó de la moda del varietal puro al equilibrio del varietal y el blend, sobretodo en los segmentos más altos, donde los vinos tienen el nombre de su bodega o marca de fantasía.

“Hoy el consumidor quiere tomar vinos cada vez mejores, está más educado, es más demandante y a medida que conoce pide algo diferente, y como los varietales tienen la ventaja de dar una información más clara y directa se fueron imponiendo sobre los blends”, asegura Pablo Cúneo (enólogo de la Bodega Ruca Malén) y aclara “no sé si en el futuro la tendencia de consumo irá sobre los varietales o sobre los blends, lo que sí sé es que irá sobre vinos más expresivos, complejos y equilibrados, y en estos tres puntos los vinos de corte tienen algunas ventajas”.

Susana Balbo (enóloga de bodega Dominio del Plata) cuenta que al inicio de su carrera los blends eran una herramienta para suplir carencias en determinados vinos: “por ejemplo si estaba haciendo un Cabernet Sauvignon y veía que tenía poco volumen en boca, pensaba en un Malbec o en un Petit Verdot para mejorar esa carencia, en cambio hoy cuando pensamos en un blend lo hacemos buscando los mejores vinos, los más completos y luego jugamos con las infinitas combinaciones que se nos pueden cruzar por la mente y el paladar para lograr la más armoniosa”.

Elaboración

Para muchos, lo principal en el arte de la elaboración de un gran vino es saber encontrar las mejores combinaciones de variedades, ya que la mezcla puede convertir algo simplemente bueno en excelente o superior. La premisa que inspira al enólogo cuando elabora este tipo de productos es “este vino es bueno, pero le sobra o le falta algo y deseo encontrar el equilibrio perfecto”. La idea es lograr un producto único e irrepetible, ya que ese es el fin que persigue el concepto del blend.

Las variedades que componen las mezclas se elaboran generalmente por separado para potenciar las características de cada componente. Muchas veces se hace sobre un cimiento muy sólido, como una cepa principal o predominante presente en una proporción superior al 70%, por ejemplo, 80% de Cabernet y 20% de Merlot (vino robusto y estructurado) o un 80% de Merlot y 20% de Cabernet (vino suave, amable). La cantidad de variedades a utilizar depende del gusto de cada enólogo.

Concentración de fuerzas

Los blends más famosos del mundo son los de Bordeaux (donde los más prestigiosos son los de la AOC Saint Emilión y Pomerol), en los que el Merlot, el Cabernet Sauvignon y el Cabernet Franc se combinan en distintas proporciones, dependiendo de las condiciones del año, del terroir y del Château de origen. Los del Médoc donde hay proporciones de Petit Verdot; los de la Costa del Ródano donde la variedad base es el Syrah acompañado por Viognier y Grenache; y los italianos Chianti Clásicos hechos a base de Sangiovese con Trebbiano y Malvasia de Chianti.

Si uno ve las etiquetas de los tintos de corte argentinos encuentra que están hechos a base de Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot en mayores proporciones, que son las variedades tradicionalmente más usadas y difundidas. “Las cepas que mejor combinan son las que tienen características complementarias y se potencian entre sí”, explica Pablo Cúneo y agrega que “En nuestro país el Malbec y el Cabernet Sauvignon combinan muy bien ya que la astringencia del Cabernet es balanceada por la dulzura del Malbec y a nivel aromático dan una excelente complejidad”.

“Otro caso similar es el del Malbec con el Tempranillo, donde el primero suaviza la astringencia del segundo y los aromas se complementan; el Petit Verdot tiene muy buen efecto en los Cabernet Sauvignon haciendo más o menos el mismo papel que el Malbec y también combina muy bien con el Malbec, y el Merlot es otra uva que siempre aporta complejidad en los cortes. También se destacan algunos blends que se están haciendo a partir de Malbec-Bonarda, Cabernet-Sangiovese y Malbec-Syrah o directamente cortando tres o cuatro cepas no tradicionales para construir sabores nuevos”, afirma el enólogo de Ruca Malén.

 

 

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