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Recorriendo el mundo del vino

Charla con Leo Biondolillo de Bodega Tempus Alba

Alejandro Iglesias

30 de noviembre de 2012

Notas:

Leo Biodolillo es ingeniero y Director de la bodega familiar Tempus Alba, aunque jamás lo van a oír hacer mención de sus títulos o cargos. Él se define como un jugador de toda la cancha en este negocio que ama, el del vino.

Desde el 2001, cuando su familia decidió abrir la puerta de su bodega en Maipú este mendocino, cuarta generación de bodegueros, asumió la difícil tarea de convertirse en el embajador de la marca y en uno de los promotores de los vinos argentinos en el mundo. Al año sus viajes lo llevan de una punta a otra del globo siempre con una botella bajo el brazo para compartir con quien quiera descubrir los encantos del Malbec. Es uno de los tantos que día a día salen a hacer lo suyo para que nuestros vinos continúen creciendo en la plana internacional.

 

Con la excusa de charlar sobre sus creaciones le preguntamos como es vender vino argentino en el mundo. Esto fue lo que nos dijo.

 

Por Alejandro Iglesias, sommelier* (@AleIglesiasWine)

 

¿Es difícil  vender vino argentino por el mundo?

No diría difícil pero tampoco es fácil. Aunque nos cueste reconocerlo el vino argentino aún es la opción de todos los días en la mayoría de los mercados donde llega, principalmente en los referentes y más competitivos. Si bien ofrecemos una calidad genial es por el precio que nos eligen tanto. Hemos logrado construir una imagen consistente de vinos de excelente relación precio-calidad. De ahí que en la franja de los 6 a 8 dólares seamos imbatibles. Eso nos permitió posicionarnos, hacernos conocer y que nos tengan confianza. Ahora comienza otra etapa, demostrarle al mundo que tenemos vinos de alta gama que pueden competir con cualquiera.

 

¿Y cuál es la principal barrera para avanzar en ese segundo paso?

¡Hacérselos probar! Hoy necesitamos que nos den la oportunidad de probar nuestros mejores vinos. Te aseguro que quienes los prueban los eligen. Pero esta claro que esto no es sencillo, nos llevará tiempo, por eso no podemos confiarnos que esta todo hecho. En mercados donde tienen todos los vinos del mundo a la hora de gastar 30 o 40 dólares quizás no dudan en hacerlo en vinos europeos. Estos vinos tienen siglos de historia y una imagen importante.

 

¿Y cómo te enfocas en esta tarea?

Saliendo al mundo con nuestros vinos. Somos una bodega pequeña, una PYME familiar. Para nosotros cada viaje o cada acción que realizamos es una apuesta enorme y por eso las ejecutamos nosotros mismos. Hoy, después de unos cuantos años viajando puedo asegurar que no hay nada mejor que sentarse botella de por medio, contar nuestra historia y luego probar el vino. Argentina además de buenos vinos tiene mucho para contar. Tenemos historia, mística y magia en nuestros vinos. Aquí el vino es cultura y algunos países absorben eso, notan que ofrecemos lo mismo que consumimos y que de vinos sabemos mucho. Ese es el camino para no ser solo una moda y llegar a convertirnos en clásicos en los nuevos mercados.

 

¿Pero con quiénes haces eso?

Con todos lo que me dan la oportunidad de hacerlo. Consumidores, referentes, importadores, distribuidores, todos. Si son periodistas especializados lógicamente el mensaje va a llegar a muchos de sus seguidores pero si se trata de consumidores el resultado suele ser muy fuerte. La calidad de nuestros vinos sorprende a muchos y por cada uno que lo adopta el mensaje se multiplica. Así, dentro de nuestras posibilidades, vamos abriendo mercados nuevos y fortaleciéndonos en los que ya estamos.

 

Pero no debe ser tan simple sentarse con consumidores cuando llegas por primera vez a un mercado…

Claro que no. Cada uno tiene su estrategia y sus tácticas. En mi caso me gusta hacer un acercamiento al mercado visitando los puntos que entiendo potenciales para Tempus Alba. En una ciudad visito restaurantes, hablo con los meseros, los sommeliers, los dueños y trato de entender cuales son las costumbres en ese lugar. De este modo descubro con que distribuidor trabajar, que etiquetas promocionar y muchas otras cosas. Quizás en otra ciudad el camino sea por medio de las vinotecas y su gente o un club de vinos. Cada mercado tiene sus secretos y la idea es comprenderlos.

 

En tus últimos viajes, ¿Qué riesgos notas para el vino argentino?

La plaza esta cada vez más competitiva. Mantenernos en la góndola a precios que nos permitan competir nos cuesta cada día más y para colmo la crisis de los países europeos se traduce en que los vinos de España, Portugal e Italia llegan cada día más baratos. Estos son ya clásicos en mercados como Estados Unidos y muchos otros así que a veces se complica convencer al consumidor que Argentina ofrece la misma calidad o superior. La gente compra en lo que confía y si el precio le conviene mejor todavía.

 

Cuando se habla del vino argentino en el mundo siempre se cae en los mismo países, principalmente en USA, ¿Qué otros países ves con potencial para desembarcar?

El tema con los países como USA es que son referentes, vidrieras que te abren otros mercados. Si te va bien ahí y si la prensa te elige se facilita mucho el trabajo en muchos destinos. Pero hay mucho para hacer en latino América, es por una cuestión cultural y de afinidad. Aprecian nuestros vinos y cuando empezas a trabajar con ellos hasta logras mejor rentabilidad pero incluso ellos miran que sucede en el Norte.

Después esta Europa que para mi es una sorpresa. Países como Suiza por ejemplo. Allí el poder adquisitivo es alto y pudiendo elegir cualquier vino europeo cada año logramos una mejor presencia. Eso te demuestra que los vinos que elaboramos son buenos. Otra sorpresa es Italia, tenemos un vínculo muy fuerte con los restaurantes argentinos de allí y gracias a un buen momento que pasan estos establecimientos nuestros vinos se venden muy bien. ¿Te habrías imaginado una vez que en Italia beban vinos argentinos?

 

¿Y los mercados asiáticos?

Es un mercado que todavía estamos descubriendo. Ellos hoy están enfocados en alta gama y vinos caros. Te piden solo los vinos Premium para venderlos a precios altísimos. Nosotros comenzamos con un negocio que dio origen a una marca nueva de una línea de varietales hasta que lentamente comenzaron a pedirnos VERO (nuestro icono), Pleno Reserva del Enólogo y Pleno. Hoy solo están interesados en esos vinos ya que al no ser un país con tradición de consumo prefieren pagar y así asegurarse calidad. No tienen ningún tabú a la hora de pagar.

 

¿Es sólo Malbec lo que se debe ofrecer?

Por el momento te diría que si y ojala el buen momento del Malbec dure mucho mas. Mientras tanto aprovechamos para hacer conocer otros vinos que tienen potencial como el Cabernet Sauvignon, el Cabernet Franc y en nuestro caso el Tempranillo. Me divierte ir con los no tradicionales para que los prueben, lógicamente me piden el Malbec pero logro mostrarles que tenemos mas y les gusta. El Tempranillo es nuestro emblema y muchos ya nos conocen por ese vino.

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