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¿Qué es la cata a ciegas?

Sin dudas, la cata a ciegas es la mejor manera de evaluar los atributos de un vino. Enterate por qué.

Alejandro Iglesias

12 de septiembre de 2023

Notas:

Catar a ciegas es la práctica ideal para alcanzar un resultado objetivo a la hora de degustar diferentes muestras de vino. No importa si el objetivo es comercial o aprendizaje, catar libre de influencias acerca de qué se va a degustar es para muchos expertos un “baño de humildad” ya que aún puede ayudarnos a dejar de lado nuestros prejuicios y preferencias.

Por lo tanto, la premisa principal de la cata a ciegas es desconocer los datos del vino que se catará mientras se cumple con el método de cata tradicional y cada uno de sus pasos. No se trata de un desafío ni un examen bajo presión sino de un sistema que asegura conclusiones objetivas en las que además se deberán dejar de lado las preferencias personales.



Para qué sirve la cata a ciegas

Los blind tasting tienen diferentes finalidades. Una puede ser estudiar las características de los vinos, ya que la cata a ciegas permite focalizarse en atributos diferenciales y esto es indispensable para construir la identidad de las diferentes regiones, estilos y vinificaciones.

También es esencial a la hora de evaluar calidades, tipicidad de un varietal o su origen, además de un recurso ideal para concluir en que posición debe ubicarse un vino en el mercado.

Muchos profesionales la emplean como método de entrenamiento a la hora de agudizar sus sentidos y formar parámetros que permitan identificar varietales y otros aspectos del vino.

Ante esto, la cata a ciegas es ideal, ya que, sin ánimo de hacer trampa, muchos catadores cuentan con conocimiento suficiente para descifrar qué vino se está por catar. Por ejemplo, suelen conocer desde formatos de botellas, corchos y hasta colores o diseños de las cápsulas. Por esto mismo, cubrir las muestras es importante para ocultar hasta el más mínimo indicio.



A ciegas, no es magia

Es habitual que los catadores sean puestos a pruebas rigurosas en las que deben demostrar la precisión de sus paladares interpretando los vinos catados y compartir sus conclusiones. Para muchos esto es adivinar lo que había en la copa, sin embargo, arribar a estas conclusiones es producto de la práctica y experiencia.

Pero ante todo, una cata a ciegas busca arribar a un resultado libre de prejuicios y no siempre debe ser un examen donde se presione al degustador para acertar qué vino tiene en su copa.



Poca información

Si bien en las catas a ciegas la premisa es no brindar información al panel, nunca es bueno catar totalmente a ciegas, es decir, siempre es bueno compartir algún parámetro de qué se va a degustar. Al menos el origen, rango de precios, varietal o cosecha. Esta mínima información puede ayudar al catador a brindar un resultado según la intensión que tenga el organizador para la cata.

Por ejemplo, si el plan es ubicar en un rango de precio un nuevo vino es bueno saber al menos de que año es o bien qué varietal. Si la intención es juzgar la calidad saber en que rango de precios se está catando siempre ayuda a arribar a mejores resultados.



Cómo organizarla

Toda cata a ciegas debe seguir los mismos lineamientos que cualquier degustación. Es decir, contar con copas limpias de igual formato para todos las muestras y catadores, un espacio ventilado y luminoso, anotadores, agua, galletas neutras y todo aquello para que los catadores puedan realizar su trabajo. En cuanto al orden es importante respetar un criterio ya sea por cepa, cosecha o estilos. Que sea a ciegas no significa que se deban servir los vinos de forma aleatoria, ya que eso puede atentar contra el resultado.

La clave está en que alguien se ocupe de organizar las muestras y servirlas sin que el resto descubra que vinos son. Si el número de catadores no es suficiente y quién sirve debe catar habrá que buscar la manera que este paladar, tampoco sepa de qué va la degustación. Por ejemplo, puede organizar, enfundar y ordenar las muestras en más de una ronda, o flight según lo llaman en inglés, y otro elegir el orden de los grupos.



Pequeño truco

Algunos vinos son más fácil de reconocer que otros. Básicamente, porque su color, aromas o sabores pueden brindar indicios claros de su procedencia, método de elaboración o bodega. Para evitar que esto suceda, un recurso es repetir la muestra en un mismo flight.



Copas negras

Estas copas permiten llevar la objetividad a un extremo y además aseguran la concentración. Al ser la vista el primer estímulo al momento de catar, no poder ver el color del vino implica agudizar el resto de los sentidos. Pero no solo imposibilitan descifrar el color a simple vista, sino también la presencia de gas carbónico, sedimentos, evolución y turbidez.

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