Descubrí el Nuevo Mundo del Vino

Bonvivir presenta una selección internacional con etiquetas de importantes países productores.

BONVIVIR

24 de septiembre de 2015

Notas:

Alejandro Iglesias

 

A mediados de la década de 1960 el mundo del vino comenzó a dividirse en dos. Por un lado las potencias europeas con su historia y tradición. Por el otro sus discípulos, países que habían a prendido a elaborar tintos y blancos a partir de las recetas que Francia, España e Italia habían diseminado por el mundo.

 

El motivo de esta división fue cuándo los productores del Nuevo Mundo, como se dieron a conocer los no europeos, descubrieron que contaban con las condiciones suficientes para elaborar vinos de calidad al igual que los europeos. La decisión a tomar era desapegarse a esos estilos históricos que habían hecho escuela y comenzar a estudiar sus propios terruños para elaborar vinos con personalidad y sello local.

 

Los primeros es comenzar con este cambio fueron los estadounidenses. Allí se erigió la figura de Robert Mondavi como padre de esta revolución. Este bodeguero californiano comenzó con los estudios de suelos y climas en busca de las mejores ubicaciones para cada viñedo. Inmediatamente los copiaron sus vecinos y así se inició la reconversión de los viñedos californianos y con esto la de sus vinos. El foco lo pusieron en la calidad de las frutas y como llevar esa expresión a la botella con vinos mas jóvenes y robustos a partir del uso de las barricas de roble. El resultado fueron vinos intensos, de altos decibeles sensoriales que el público aprobó de inmediato.

 

Toda esta revolución tuvo como lanzamiento a la fama internacional lo que se conoció como el juicio de Paris, una cata donde los mejores vinos de California enfrentaron a la alcurnia vínica europea. El resultado a favor de los estadounidenses cambió la historia del vino y el concepto del nuevo mundo comenzó a derramarse por Argentina, Chile, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda, principales exponentes d este nuevo bloque.

 

Cada cual con su vino. una particularidad que asumieron todos estos países fue la de elaborar vinos con cepas representativas. Así Argentina impulso el cultivo de Malbec, Estados Unidos el de Zinfandel, Australia sus Shiraz (versión aussie del Syrah), Nueva Zelanda con Sauvignon Blanc y Sudáfrica en un primer momento con Pinotage pero ahora de la mano de los tintos más clásicos.

 

Un pase por el nuevo mundo. Por primera vez Bonvivir presenta una selección de vinos importados. Tres etiquetas de Viejo Mundo y 3 de Nuevo bloque. Una oportunidad ideal para conocer de nuevos sabores, estilos e historias vínicas. Entre los del Nuevo Mundo se encuentran tintos de Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. Conozcamos su origen e historia.

 

Estados Unidos es el player más grande del bloque new world y cuarto a nivel global. Además es el principal consumidor de vinos del planeta y encargado de imponer tendencias. El 90% de su vitivinicultura se concentra en California donde se encuentran los valles clave de su reputación: Napa y Sonoma. Estos valles, próximos al Océano Pacífico, cuentan con las condiciones ideales para la elaboración de grandes vinos. Napa es una especie de paraíso para producir Cabernet Sauvignon y Chardonnay mientras Sonoma se especializa en Syrah, Sauvignon Blanc, Pinot Noir y la vedette de la enología californiana, Zinfandel. Esta última cepa, de origen croata, fue confundida por años con el Primitivo italiano pero sus vinos siempre estuvieron entre los más populares por su buena expresión frutal, cuerpo medio y amable. Desde la década de 1990 los bodegueros californianos encararon el desafío de recuperar viejos viñedos de Zinfandel, mejorar su cultivo y así prestigiar uno de sus vinos favoritos. Una apuesta que les permitió tener un vino único que los representa en el mundo. Un caso similar al del Malbec por estas latitudes. Hoy con este varietal se logran algunos de los mejores vinos de Estados Unidos como Artezin Zinfandel 2011, un tinto elaborado con uvas de Mendocino County, Sonoma Valley.

 

En el plano vitivinícola, Australia saltó a la fama con sus Syrah a fines del siglo pasado. Sin embargo su industria vitícola tiene casi doscientos años de historia. En su extensa geografía la vitivinicultura cubre 175.000 hectáreas, número que ubican al país como el sexto productor mundial detrás de Argentina.
Uno de sus principales aportes fue redescubrir la cepa tinta ícono del Ródano y rebautizarla Shiraz. Un pequeño cambio que buscó no confundir a los consumidores y a la vez demostrar que en sus suelos y clima este varietal lograba un estilo más brioso e intenso que en Francia. De todas su regiones vitivinícolas es en el sur donde se dan los mejores resultados con el Shiraz, principalmente en South Australia y Victoria. En estas dos zonas los vientos fríos del Índico ayudan a aplacar las altas temperaturas continentales. En los tintos este efecto se aprecia con buen vigor y grado alcohólico pero a la vez acidez vibrante que da como resultado vinos jugosos y plenos. Peter Lehmann Shiraz 2012 es un buen ejemplo de los vinos de este país y es producido con frutos de Barossa, epicentro de la enología australiana de calidad. Este tinto se ubica entre los Shiraz tradicionales de buena estructura y nervio.

 

Para muchos es curioso que en Sudáfrica se elaboren vinos de calidad pero lo importante es destacar que son muy buenos y prometen un gran futuro. Aquí la vitivinicultura se instaló hace trescientos cincuenta años con la llegada de los primeros colonos holandeses a Ciudad del Cabo. Desde entonces esto viñedos pasaron por manos francesas e inglesas. Su industria en un principio buscaba abastecer a las flotas imperiales que dominaban los mares pero a partir del siglo XXI el plan fue expandirse a nivel global. Afectada por problemas políticos y sociales sudafricanos, la industria vínica tomo envión a partir de 1990. Fue en ese entonces que llegaron muchas inversiones internacionales y las bodegas existentes se modernizaron. Su vitivinicultura se sitúa en cercanías de las costas donde las corrientes del Indico y el Atlántico ayudan a moderar las altas temperaturas continentales. Es esos parajes costeros Sudáfrica concentra una envidiable biodiversidad y compleja composición de suelos entre los que se hallan los más antiguos del planeta. Este combo convierte al país africano en un pujante productor de vinos de calidad donde hoy se destacan los blancos de Chenin, Sauvignon Blanc o Chardonnay mientras que entre los tintos la apuesta es por Syrah, Cabernet Sauvignon y cortes con uvas como Mouvedre, Cinsault y Grenache. De sus áreas productivas Western Cape es la más extensa e importante. Es en esta zona donde se cultivan las uvas de Cabernet Sauvignon y Merlot con las que se elabora Tortoise Hill Red Blend 2012, un tinto fresco y ligero que encarna la modernidad de la viticultura sudafricana.

 

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